Cómo elegir el tratamiento correcto en acupuntura

Por Juan R. Villaverde

Introducción

Uno de los problemas a lo que se enfrentan los acupuntores que comienzan a tratar es el de saber cómo elegir el tratamiento más adecuado en cada caso. Generalmente se opta por la vía «más cómoda» que consiste en consultar un vademécum, de los muchos existentes en el mercado, como «101 enfermedades tratadas con acupuntura y moxibustión» publicado por E.L.E. de Beijing, Fundamentos de acupuntura y moxibustión china igualmente publicado por E.L.E. de Beijing, Patogénie et pathologie energétiques en médecine chinoises de Nguyen van Nghi, Ed. Don Bosco, Marsella, L’Acuponcture chinoise de G. Soulie de Morant, Ed. Maline de París o el Formulario terapéutico que yo publiqué en 1980 con la Ed. Miraguano, entre otros muchos existentes en el mercado. El problema es que elijamos el que elijamos, siempre se trata de las experiencias personales de quienes escribieron esos tratados, y sus «fórmulas terapéuticas» corresponden a pacientes concretos en circunstancias muy personales. acuponcture chinoise de Soulie de Morant (George Soulie de Morant y su obra)

El problema aumenta cuando, al consultar varios textos, comprobamos que para la misma patología los tratamientos propuestos son completamente diferentes unos de otros. En ese sentido resulta mucho más cómodo tener un solo libro, porque de esa manera no se generan dudas. Claro que eso supone tratar con el método del «loro», es decir, hago algo –que tal vez me funciona muy bien- pero no sé por qué lo hago.

El segundo método es el que podríamos llamar por el convencimiento o la fe que uno pueda depositar en cierto «profesor» o en un texto antiguo como el Ling Shu Jing Jiao Shi (灵枢经校), Qian Jin Yao Fang (千金要方) de Sun Si Miao (孙思邈 ), el Zhēn Jiǔ Dà Chéng (针灸大成), etc. Pero, ¿quién nos garantiza la fiabilidad de sus contenidos? Que se trata de un libro escrito hace cientos o miles de años no implica que su contenido sea cierto. textos chinos sobre medicina tradicional

Por lo tanto la vía más fiable es la que mi querido profesor el Dr. Maurice Mussat, fundador del GREMA, llamaba la «la voie de la douleur», ya que implica salir de nuestra zona de confort consistente en «imitar» lo que otros han dicho y tratar de «deducir» cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso y para cada paciente que veamos. Claro está que eso supone el «dolor» de tener que estudiar, investigar, conocer los principios de la medicina tradicional china, etc.

alumnos del doctor Mussat Las fuentes fiables de conocimiento

El problema comienza porque las «fuentes» de las cuales podemos aprender son, por lo general, poco fiables, ya que se limitan a repetir los mismos principios, una y otra vez, copiando las ideas de cada predecesor. Por otro lado los llamado «textos clásicos» o lo que publican en China, resultan un tanto «esotéricos» para nosotros, ya que emplean un lenguaje generalmente incomprensible propio de una cultura muy lejana a la nuestra. Para poder acceder a esa información debemos «desencriptar» dicha información y llevarla a nuestro lenguaje. Ciertamente, se trata de un problema semántico por un lado, y de un problema de «enculturación» por otro, es decir queremos utilizar las reglas y normas de una cultura muy diferentes a la nuestra con nuestras reglas de juego.

textos chinos acupuntura Pero tal vez ese lenguaje y forma de transmitir la información de forma un tanto incomprensible fuese intencionado, con el fin de que el «no iniciado» no pudiera comprender nada, y de esa manera tampoco cometa ningún error. Por otro parte, los textos que se han conservado hasta nuestros días son escasos y fragmentados, ya que a lo largo de la historia se han ido perdiendo o destruyendo. Una de las destrucciones más conocidas fue la que llevó a cabo el emperador Qín Shǐ Huang Dì 秦始皇帝 (259-210 a.C.), el mismo que mandó construir la gran muralla o su ejército de terracota. Algunos textos fueron rescatados y se mantuvieron ocultos durante siglos, sobre todo gracias a Motze o Mozi (墨子), también conocido con el sobrenombre de «Señor Mô», que vivió en China durante los períodos llamados de las Primaveras y Otoños, y de los Reinos Combatientes; fundador del mohismo y defensor de una sociedad igualitaria, que difundirá el utilitarismo estricto y el amor mutuo entre las personas. Pero dichos textos «originales» donde se conservaban las auténticas fuentes del conocimiento médico tradicional desaparecieron con el tiempo, hasta que en 1973 en una excavación arqueológica de Mǎ Wáng Duī (馬王堆), literalmente Caballo del Rey Ma), ubicado Wulibei (五里牌) a pocos kilómetros al este de Changsh (長沙) en la provincia de Hunan (湖南), aparecieron tres tumbas de la dinastía Han (206 a.C. – 9 d.C.), la del marqués de Dai, Li Cang (利蒼), la de su mujer Xin Zhui (辛追) y la de un hombre desconocido. En las tumbas, a pesar de haber sufrido varios saqueos, se encontraron una gran cantidad de objetos, sobre todo de cerámica y seda, bambú y tiras de madera, pero lo más interesante fue la gran cantidad de textos escritos que aparecieron en la tumba número 3 (la del hombre misterioso, en nuestro caso). Los textos eran de astronomía, taoísmo y también de medicina, estos últimos, escritos en seda, y han sido considerados como los libros más antiguos de acupuntura, los cuales contenían una serie de informaciones que podrían cambiar algunos de los conceptos de medicina tradicional china conocidos hasta ahora. Cinco años más tarde, en 1978, y gracias a la mediación del Dr. Maurice Mussat y la influencia que tenía entre las autoridades médicas de China, tuve el privilegio de poder acceder a una parte de dicha información.

qin-shi-huang y motze La síntesis entre ciencia y filosofía

Según que se ha podido descifrar en los textos antiguos de la excavación de Mǎ Wáng Duī (馬王堆) y en otros manuscritos rescatados por los jesuitas de las colonias de Macao (澳門) en el siglos XVI y XVII, los sabios chinos de la antigüedad ya poseían un conocimiento sobre la física cuántica y el comportamiento de las partículas atómicas. Ese tipo de conocimiento estaba «oculto» en antiguos sistemas como el Yì Jīng 易經 (I Ching), y podría ser aplicado en cualquier aspecto de la vida, desde el arte de la guerra hasta la medicina.

Las leyes de la física descubiertas (o tal vez heredadas) por los sabios chinos de la antigüedad no se limitaban únicamente a meras reglas «científicas» de aplicación «rígida», ya que para dichos sabios ciencia y filosofía eran la misma cosa. Para dichos sabios «la ciencia engendra la filosofía y la filosofía gobierna la ciencia». A diferencia de los occidentales, que tendemos a utilidad predominantemente el hemisferio izquierdo, a través del análisis, los orientales utilizan más el hemisferio derecho mediante la síntesis. Tal vez sea esa capacidad de sintetizar los principios científicos y filosóficos, a través de una maravillosa fusión de conceptos lo que nos resulte más difícil de comprender. i ching

El primero de esos conceptos difíciles de explicar con palabras es el del Yīn 荫 y Yáng 阳, atribuido a Fou Hi 伏羲 quien llegó a la conclusión de que la naturaleza íntima del Universo se manifestaba gracias a las actividades positivas del Yáng 阳 y negativas del Yīn 荫, pero al mismo tiempo ningún fenómeno era totalmente Yáng 阳 o totalmente Yīn 荫, sino que todos los fenómenos eran manifestaciones muy variadas de combinaciones de estas dos actividades fundamentales y universales.

Y es precisamente sobre ese principio del Yīn 荫 y Yáng 阳 que se construye toda la ciencia y la filosofía de extremo oriente, también la acupuntura como parte de la medicina tradicional china.

La aritmosofía

Debemos diferenciar el concepto «aritmología» que es la ciencia de los números, que comprende la aritmética y el álgebra, de la «aritmosofía» encargada de estudiar las «claves ocultas de los números» y cuyos conocimientos únicamente se transmitían de maestros a discípulos, entre los «iniciados». Pero con la finalidad de que dichos conocimientos perdurasen a lo largo de los tiempos, los sabios de la antigüedad «encriptaron» dichos conocimientos mediante un lenguaje muy simple, en forma de historias o ejemplos muy fáciles de transmitir. Por ejemplo se relacionaba Yáng 阳 con el sol o la luz, el Yīn 荫 con la luna o la oscuridad, al emperador con la energía electromagnética, a la emperatriz con la energía gravitatoria, el hijo con la energía nuclear fuerte o a la hija con la energía nuclear débil. De esta manera conceptos esenciales de las energías perdurarían «ocultos» en conceptos cotidianos a la espera de que alguien, en el futuro, pudiera «desencriptarlos». Un trabajo muy importante en ese sentido fue el que realizamos los integrantes del GREMA, bajo las directrices del Dr. Maurice Musssat, pionero en la «biodinámica energética de los sistemas vivientes».

Si podemos comprender las leyes que rigen el universo, también podremos conocer los principios que rigen la vida de todos los sistemas vivientes y por extensión su salud y sus enfermedades. Y la clave, como ya hemos apuntado está en el significado oculto de los números. Por ejemplo la astrofísica nos dice que todo comenzó hace 13.700.000.000 de años se conoce como el «Big-Bang». En la «gran explosión», de algo más pequeño que la cabeza de un alfiler, surgió el universo entero. Esa fecha de (13,7 ± 0,2) × 10-9 (13.700.000.000 de años) la ha establecido la NASA midiendo la «Radiación de Fondo del Universo» (Cosmic Microwave Background), gracias a las observaciones hechas con el telescopio Hubble.

radiacion de fondo de universo

A ese instante de la creación del Universo es lo que los científicos llaman «el tiempo de Plank» y se expresa mediante la siguiente fórmula: Tp =Öh/c5 » 5.39124(27) × 10−44 segundos. Un tiempo tan cercano al Big Bang que equivale a una coma decimal seguida de 44 ceros de segundo después de la «gran explosión»: 0,000000000000000000000000000000000000000000001. En ese instante de 0,1 -44 seg. después del Big Bang existía lo que se conoce como «gravedad cuántica». La temperatura era de cien quintillones de grados, en una densidad de trillones de trillones de Kg/l. En ese momento, tan solo operaba una fuerza (el uno), pero aún no se ha logrado descubrir cuál. También los sabios de antigüedad eran conscientes de ello podemos leer en el Dào Dé Jing o Tao Te Ching (道德經), de Lao Tsé 老子: «el uno es lo desconocido, lo innombrable…»

Y siguiendo el mismo principio tampoco podemos utilizar una sola aguja en nuestros tratamientos, a pesar de que los seguidores de la homeosiniatria de Weihe, al establecer una similitud entre ciertos puntos de acupuntura y algunos remedios homeopáticos, defendieran el principio de la «aguja única». Como veremos más adelante la complejidad energética en los sistemas vivientes «trasciende la unidad».

El primer número es el dos

0,1 -35 seg. después del Big Bang la fuerza electrodébil aún no estaba separada de la fuerza nuclear fuerte. Solamente operaban dos fuerzas en el universo: la gravedad y la fuerza electronuclear. Esto supone la aparición de la dualidad: Yīn 荫 y Yáng 阳. Por lo tanto, el primer número en el proceso de la creación es el dos, símbolo par de lo femenino y es un número Yīn 荫. Con la aparición de la dualidad: Yīn 荫 y Yáng 阳 surge el movimiento, la onda que se desplaza a lo largo de una línea (las dos dimensiones).

una onda

La dualidad Yīn 荫 y Yáng 阳 también permite el comienzo de la vida en todos los sistemas vivientes, manifestada en forma espermatozoide y óvulo. El universo entero se mueve en torno al principio de la dualidad, ya que no puede existir una unidad perdurable. Es la primera de las leyes cósmicas (3ª ley de Newton: acción-reacción). En la antigua China esta dualidad venía representada por los términos de Yīn 荫 y Yáng 阳. No existe nada en la creación que no pueda expresarse mediantelos conceptos Yīn 荫 y Yáng 阳. En el organismo humano son numerosas sus manifestaciones:

Inspiración-Espiración.
Tensión-Relajación.
Sístole-Diástole.
Adrenergia-Colinergia.
Ortosimpático-Parasimpático.
«-itis» - «-osis»…

En lo que respecta a los principios del Yīn 荫 y del Yáng 阳 hemos de decir, en primer lugar, que se trata de dos adjetivos, los cuales no designan principios absolutos, sino manifestaciones diferentes de una misma entidad. En otros términos, el Yīn 荫 y el Yáng 阳 absolutos no existen, sino que conocemos al uno en función del referencial establecido por su opuesto. Por ejemplo no podemos saber si en un recinto determinado hay «mucha» o «poca» claridad, si no lo comparamos con otro recinto que esté «menos» o «más» iluminado. Y lo mismo podríamos decir en lo que respecta al frío o al calor; a lo blando o a lo duro; a lo alto o a lo bajo, etcétera.

En acupuntura, las nociones de Yīn 荫 y de Yáng 阳 se utilizan para establecer variaciones energéticas. Las zonas superficiales (Biǎo 表) del cuerpo son Yáng 阳 con relación a las zonas profundas (Lǐ 里) que son Yīn 荫.

superficial y profundo

La misión principal de la acupuntura consiste en restablecer el equilibrio entre el Yīn 荫 y el Yáng 阳, cuyo desequilibrio causa la enfermedad. Esta interacción perfecta entre Yīn 荫 y Yáng 阳 se denomina Dào 道 (Tao), y al proceso de generación constante que resulta se lo denomina «mutación».

Un segundo después del Big Bang, el calor era aún tan intenso, que vencía incluso a la fuerza nuclear fuerte, la cual mantiene unidos los protones y neutrones, por lo que el universo era una especie de «sopa de quarks libres». Aparecen los neutrinos.

Cien segundos después del Big Bang, el universo se había enfriado lo suficiente como para que los protones y los neutrones pudieran unirse y aparecen los primeros átomos de Hidrogeno y posteriormente los de Helio. Entre 400.000 y un millón de años después, la densidad se había reducido lo suficiente como para que los fotones pudiera volar libremente a través del espacio sin chocar con otras partículas: es la aparición de la luz.

Con la aparición de los fotones se pone de manifiesto la característica más destacable de la dualidad Yīn 荫 y Yáng. Dos fuerzas opuestas y complementarias que simbolizan materia y energía, pero que resultan ser las dos caras de la misma moneda, ya que los fotones pueden comportarse como una partícula (materia) o como una onda (energía), todo depende del «observador».

El ternario

Pero regresemos de nuevo a los primeros instantes de la creación. Una diez mil millonésima de segundo después del Big Bang el calor era aún tan intenso, que los bosones y los fotones actuaban alternativamente y el universo estaba regido por tres energías:

1. La fuerza electrodébil.
2. La gravedad.
3. La fuerza nuclear fuerte.

El tres o ternario, cuya figura geométrica es un triángulo, no representa una estructura, sino la condición de toda creación; se trata por lo tanto de un operador. El tres nos muestra las condiciones necesarias para que aparezca la vida, para que se realice una creación. No es la vida misma, sino de las condiciones necesarias para que esta surja. Los tres componentes básicos del universo son la energía, la materia (o estructura) y el movimiento (o transformación). Esta misma constatación podemos hacerla a nivel celular: la membrana, el citoplasma y el núcleo; o tisular: ectodermo, endodermo, mesodermo.

Desde el punto de vista espiritual, la Fe, la Esperanza y la Caridad, son las condiciones de toda creación espiritual, o según otras tradiciones:

Anima, Corpus, Spiritus (latinos);
Nous, Soma, Psiché (griegos);
Rouach, Nephes, Bassat (hebreos);
Atma, Budhi, Mana (hindúes);
Mercurio, Sal, Azufre (alquimistas), etc.

En acupuntura para que la energía se mueva también serán necesarias tres agujas. Los chinos de la antigüedad lo expresaban en forma de un balancín, y para que se moviera debían situarse dos personas en un extremo y una sola en el otro. Este principio lo encontramos en el Nèi Jīng 內經 como la «ley del columpio» Qiū Qiān 秋千.

balancin

El número cuatro, las bases de la vida



El cuatro simboliza por un lado las cuatro manifestaciones de la energía: la electromagnética, la gravedad, la nuclear fuerte y la nuclear débil, y por otro lado los cuatro componentes básicos de la materia: H, C, N, O. En ambos casos la tradición china milenaria lo simbolizada con los cuatro elementos tradicionales: aire, tierra, agua, fuego, o con los cuatro puntos cardinales: N, S, E, O.

Pero el cuatro representa, sin lugar a dudas los componentes básicos de la vida, y lo podemos observar en el propio ADN formado por cuatro bases nucleicas: A, C, G, T. Se trata de los «materiales de construcción» para crear la vida, ahora tan solo necesitamos ordenarlos, es decir «construir» y para eso necesitamos establecer un orden, un referencial de equilibrio, que llegaría con el número cinco.

El número cinco, el orden

Ya hemos comentado que se necesita un referencial de orden. Como espacialmente el cuatro venía representándose como los cuatro puntos cardinales, el referencial de orden en ese caso sería el centro, el 4+1 que se simboliza en la moneda tradicional china, que posee un orificio en el centro. El «4+1» describe vida en sus facetas más elementales, en su desarrollo rítmico invariable de cuatro términos, que organiza todas sus actividades y manifestaciones. Pero existe otro simbolismo del cinco representado por 3+2, es decir la acción del macrocosmos (3, cielo Yáng 阳) sobre el microcosmos (2, tierra Yīn 荫) y que se conoce como Wŭ Xíng 五行 o los cinco movimientos, donde Wŭ 五 significa «cinco» y Xíng 行 «lo que cambia, lo que actúa sin cesar». Se trata de un sistema de comunicación similar a las redes neuronales de Hopfield, cuya finalidad es el almacenamiento y el reconocimiento de «patrones de información».

Para comprender los orígenes del Wŭ Xíng 五行, hemos de comenzar por saber que en el calendario tradicional chino (Nónglì 農曆) el comienzo de las estaciones no viene marcado por los solsticios y los equinoccios, sino que para los chinos de la antigüedad esta sucesión resultaba ilógica, ya que no se puede pasar bruscamente, en un solo día, de una estación a otra. En cada cambio estacionario, los chinos consideraban que existía una etapa intermedia de unos 18 días aproximadamente a la cual denominaban «quinta estación».

Sobre el Wŭ Xíng 五行 existe una gran confusión y aquí no es el lugar para aclararlo, por lo que se puede consultar mi libro al respecto: Wŭ Xíng 五行 los cinco elementos de la medicina tradicional china, publicado por Ed. Mandala.

wu-xing de villaverde

Con el seis aparece la distribución de las energías

Seis es la síntesis de las actividades del hombre, engendrado sobre la Tierra Yīn 荫 por la acción del Cielo Yáng 阳 (3 x 2 = 6). Ahora podemos comprender con mayor claridad las palabras del Génesis cuando nos dicen que el hombre fue creado «el sexto día». Seis, por lo tanto, es «la síntesis de la vida».

La representación geométrica es el hexágono y la estrella de seis puntas. Un seis permite prever todas las situaciones posibles de un conjunto. Estamos frente al nacimiento del hexagrama, elemento básico de proceso adivinatorio del Yi Jīng 易經 (I Ching) o Libro de las Mutaciones.

estrella de david cromática

En lo que respecta a la disposición de las energías en el ser humano se trata del 3 + 3 = 6, tres niveles de energía Yáng 阳 y los tres niveles de energía Yin 荫. Su representación plana es la Estrella de David. En este caso los trigramas representan «funciones orgánicas»: respiratoria, digestiva, circulatoria, nerviosa, etc.

Cuando queremos referirnos a la distribución de la energía en el ser humano, hemos de recurrir a las «partículas fundamentales» y a sus interacciones. En todos los casos la disposición es «seis» y la figura por excelencia el átomo de carbono tridimensional (constitutivo básico de todos los seres vivos). Con el átomo de carbono llegamos a la idea del hexagrama. Un hexagrama es la suma de dos «trigramas-función» y representa tanto una «situación biológica» (material o energética) como una «situación clínica» (somática o emocional). Mediante «el sistema seis» también representamos los «meridianos de acupuntura», que son los canales por donde circula la energía en todos los seres vivos. Toda manifestación de la vida del hombre responde necesariamente a uno de estos seis términos. Estos «meridianos» recorren el cuerpo en dos direcciones opuestas, formando un circuito cerrado con la energía. Los «meridianos Yang 阳» comienzan en las manos y finalizan en los pies (la energía Yang va desde el Cielo a la Tierra), mientras que los «meridianos Yin 荫» comienzan en los pies y finalizan en las manos (la energía Yin va desde la Tierra hasta el Cielo).

El siete simboliza el enigma

Su representación geométrica del número siete es el heptágono o la estrella de siete puntas. En la mayoría de culturas tradicionales, el siete está en relación con el término de un proceso creativo, para cerrar el ciclo espiral de una manifestación. «El mundo fue creado en siete días» (Génesis).

El siete también representa planos de la energía y manifestaciones espirituales. Así tenemos los siete chacras del Yoga tántrico, las siete operaciones de la gran obra de alquimia, las siete zonas del pabellón auricular, las siete etapas para llevar a término una creación espiritual o los siete valles por los que el hombre deberá pasar hasta lograr la comunión con la divinidad.

las siete zonas frecuenciales del pabellón auricular

En el primer capítulo del Sù Wèn 素問 podemos leer que «en la mujer a los 7 años la energía del riñón se vuelve abundante, por lo que los dientes de leche son sustituidos por los definitivos, a los 14 (7x2) el meridiano del JM comienza a fluir y puede quedar embarazada, a los 21 (7x3) empiezan a salirle las muelas del juicio… a los 28 (7x4) el cuerpo está en su mejor condición, a los 35 (7x5) comienza a debilitarse la fuerza del Yáng 阳… a los 42 (7x6) aparece el rostro más marchito y los cabellos comienzan a agrisarse y el Yáng 阳 sigue debilitándose, a los 49 (7x7) la energía de la concepción se vuelve deficiente y la mujer deja de concebir».

El ocho simboliza la transición

El ocho se representa mediante el octógono o la estrella de ocho puntas. El número 8 está ligado al proceso de transmisión de la vida. Por ejemplo, en África el número ocho forma parte del verbo «crear», está relacionado con el agua (fuente creadora de vida), el esperma y las «fuerzas de la fecundación». Del mismo modo, el baptisterio de las grandes catedrales, lugar de la transmisión de la vida espiritual, tenía ocho caras. También los templos tántricos están construidas en base 8 o 16 (fuerza de la dualidad del 8). Finalmente los «chips» de los ordenadores (computadoras), que sirven para «transmisión de la información», están construidos en base al ocho y sus múltiplos: 8, 16,32, 64, 128, etc.

intel core i5

En el Yi Jīng 易經 (I Ching) o Libro de las Mutaciones podemos observar 8x8 = 64 hexagramas como el la representación simbólica de la culminación en el proceso de transmisión de la información.

El número nueve o el eneagrama

Su representación gráfica es la estrella de nueve puntas o el eneagrama. Es la «culminación de un proceso». Para los chinos de la antigüedad representaba el Cielo, la sabiduría suprema. Por ese motivo todos los libros tenían 81 capítulos (9x9). Existe una representación simbólica de una tortuga (símbolo de la sabiduría) en cuyo caparazón aparecen representados 9 números dispuestos de tal forma que siempre suman 15 tanto en horizontal, como en vertical, como en diagonal.

tortuga magica

Puesto que el número nueve simboliza lo «mental» y también lo «espiritual», podemos verlo representado en las «nueve pasiones capitales» del eneagrama sufí, y que ha recuperado la psicología Gestalt (las nueve virtudes). Y en lo que respecta a la espiritualidad su representación más clara es la Fe Bahá’í (la segunda religión más extendida del planeta, después del cristianismo), y cuyo símbolo religioso es una estrella de nueve puntas.

¿Y ahora qué?

Hasta aquí tan solo hemos visto la punta del iceberg sobre los principios bioenergéticos, después hemos de conocer los «movimientos de las energías» y los principios que las rigen, por ejemplo para poder aplicar la terapia Dǎo Mǎ 倒馬 o «terapia de balance» tan popular en nuestros días, sobre todo para los seguidores de Shì Dǒng 氏董 más conocido como el maestro Tung, y que está inspirada como ya hemos comentado en la gran punción Miu 谬. Para poder entender el funcionamiento de la terapia Dǎo Mǎ 倒馬 resulta imprescindible conocer el movimiento de las energías, y para ello, como indica Qi Bo 岐伯 en el capítulo 67 del Nèi Jīng 內經 «el Yin y el Yang no pueden explicarse mediante cálculos, sino a través de imágenes».

disposiciones de los trigramas

En los cursos de bioenergética aplicada a la acupuntura impartidos en CITABE explicamos a nuestros alumnos los movimientos básicos de las energías, con el fin de que puedan aplicar dichos principios para elaborar la fórmula terapéutica más adecuada en cada caso. Por ejemplo, si una persona viene con un dolor escapulo-humeral en el lado izquierdo, podemos aplicar un equilibrio por el valor «inverso» del trigrama función: El paciente se presenta con dolor a lo largo del Tài Yáng de la Mano (ID) ☱ cerca del punto 12 ID, en el músculo supinador de escápula derecha. El meridiano a tratar es el Zú Jué Yīn (H) ☴ en el lado derecho (mismo lado) y los puntos apropiados a tratar es el 4 H y 5 H.

tratamiento por el inverso

Veamos ahora un equilibrio por el valor «contario» del trigrama función. Un paciente se presenta con dolor en la rodilla del lado izquierdo en el pie en el Zú Jué Yīn (H) ☴ en torno al punto 8 H. El tratamiento se realiza en el meridiano Shǎo Yáng del Pie (VB) ☳ en el lado derecho. Los puntos adecuados a pinchar son el 33 VB y 34 VB.

tratamiento por el contrario

Está claro que estos tratamientos son imposibles de realizar si previamente no se conocen los movimientos de las energías y cómo manejar trigramas y hexagramas.